Si en verano me llevo al niño a la ofi ¿soy del club de las #malasmadres?

Este año las cosas no salieron como estaban previstas. Ningún campamento de verano se ajustaba a nuestras necesidades (o presupuesto), así que llegó el 1 de julio y no teníamos dónde dejar a Alex.

Alex es un peque (mi peque), tiene 9 años y muchas inquietudes intelectuales. Tengo que decir, ahora que nadie me escucha, que no se porta nada mal. Así que este año decidí traerle a la ofi durante las vacaciones. También es cierto que yo no me paso el día en la oficina, mi jornada laboral es bastante reducida (algo que elegí precisamente para poder disfrutar de la maternidad); y que además Alex me ha acompañado ocasionalmente desde bien pequeño (los días sin cole los pasa en Goodwill casi siempre); pero nunca había acudido, día tras día, como uno más, durante más de tres semanas.

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Alex, hace tres años, desayunando en Goodwill

Qué hace un niño en una oficina?

Es cierto que las cosas no salen como pensamos, y aunque mi idea era que pasara parte de la mañana leyendo, haciendo fichas o viendo dibujos en inglés, la mayor parte del tiempo hace lo que quiere, que es ver películas (es de gustos raros… ahora se ha enganchado a Tiempos modernos O.O), jugar con el iPad o buscar letras de canciones y partituras. Sí, y también pasa mucho tiempo diciendo “Mamá, ven”… “Mamá, tengo hambre”… “Mamá, quiero agua”… “Mamá, cuanto queda”… “Mamá, qué puedo hacer ahora”… y ahí es cuando me sale la malamadre que llevo dentro y pienso “A ver si creces y te quedas sólo en casa”. Pero luego se me pasa.

Un día me dijo “Mamá, este año monto yo el vídeo del verano” y entonces le propuse hacer un vídeo de “Un día en la ofi”. Yo pensé que le iba a tener entretenido una semana, pero ya sabéis cómo son los niños cuando les da por algo, cogió su cámara y en dos días nos sorprendió con esto:

Gracias Goodwill

Lo ha hecho él solito, con el iMovie. Unos días antes me dijo que le enseñara a montar, para hacer unos vídeos de magia, y sólo me pedía ayuda si se atascaba con algo.

Así que ya sabéis cómo es un día normal en Goodwill. Y yo sé que además de un hijo imaginativo tengo unos compañeros de lujo. Que este post sirva para agradecer a todos cómo acogen cada mañana a Alex; a Javier y a Pablo por permitirme traerlo y a Patri, Marina, Alberto, Marta y Sara por soportarlo y entretenerlo de vez en cuando. Gracias también a Alex por soportar mis malas caras cuando me pregunta algo y estoy enfrascada en mis montajes (y le pego un grito de malamadre)

Mil gracias de corazón.

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