Comunica, que algo queda

MegáfonoComo somos una agencia de comunicación, tenemos que hacer patria y convencer a las empresas e instituciones de que hay que comunicar. Pero hay que comunicar en el más amplio sentido de la palabra; es decir, utilizando todas las herramientas y soportes de comunicación que tenemos a nuestra disposición. La expansión de la comunicación social y el hecho de que esta disciplina se haya convertido en una función estratégica del desarrollo económico han traído consigo un cambio importante en las formas y modelos de comunicación.

La concienciación de las empresas en cuanto a la necesidad de gestionar adecuadamente su comunicación, ha dado lugar a un fenómeno difícil de evitar: la excesiva saturación de mensajes que compiten entre sí ante los consumidores.

A esta situación se le añade, además, un cambio en el esquema tradicional de la comunicación: antes se trataba de persuadir al público de las bondades de un producto; hoy en día, los productos evolucionan demasiado rápido dando lugar a otros que les sustituyen y que, a su vez, dejan paso a otros.

Ante este escenario, la comunicación empresarial tiende a centrar sus esfuerzos en entidades más “quietas”, con un ritmo de cambio más lento, como es la propia empresa emisora del mensaje. Se produce, pues, un desplazamiento de valor de lo objetivo (el producto), hacia lo subjetivo (el productor).

A todo ello se le suma un axioma incuestionable: toda empresa, por el hecho de actuar en un mercado, comunica siempre algo, lo quiera o no. Por ello, lo más inteligente y provechoso es gestionar los mejor posible esa comunicación.

Podemos definir la comunicación empresarial como la suma de todos los mensajes que emite una organización. Y esa comunicación puede ser voluntaria o involuntaria, directa o indirecta; pero, en todo caso, debe siempre responder a una estrategia previamente diseñada que sea coherente con los objetivos empresariales.

Bueno, lectores (si es que queda alguno después de este rollo): que hay que comunicar, que seguro que será siempre más beneficioso que no hacerlo.

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